Entrada Completa
La balada de Corto Maltés
Impertérrito, con su cigarrillo alargado, presa de sus labios rectos, finos, con la mirada a miles de kilómetros de allí, con el alma herida tantas veces, en tantos lugares. Muchas son las personas a las que ve morir al día y se ha ido creando una coraza de laconismo. Aventurero, libre, pero esclavo de su carácter, de su corazón y a la vez de las guerras que ve a su paso. Poco a poco, puerto a puerto se ha ido convirtiendo en un espectador activo de los desastres del ser humano, con una misión a seguir; la de seguir vivo.
No se casa con nadie pero no es una persona solitaria, allá donde va encuentra viejos amigos, como el cabrón de Rasputín, y siempre habrá una o dos mujeres a las que no sabrá demostrar su amor, si en cambio su lealtad, como Cassandra (estupenda incursión de Hugo Pratt en la mitología griega). Nunca está solo pero casi nadie le acompaña. Es un héroe nostálgico y pocas veces parece equivocarse.
Dejó escapar a la mujer de su vida en una balada con sabor salado, ahora ella se ha casado y él solo sabe seguir viajando. Es un romántico y su tranquilidad se adueña de aquellos a quienes conoce. Si las cosas se ponen feas siempre podrá volver a su amada Venecia, aunque, quién sabe, nunca se le busca pero siempre se le encuentra en algún callejón, algún garito o escrutando las estrellas desde lo alto de un mirador, siempre con vistas al mar.
Publicada por krapolis el 18/12/2006
Categoria: Biblioteca, Artes
1 Comentario

1 Comentario Añade tu comentario
1. Alvaro | 22/02/2007 a las 21:52
Magnífico. No tengo palabras. Fantástica descripción del majestuoso marino. Mi más sincera enhorabuena.
Hacer Comentarios
Algunas etiquetas permitidas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>
Trackback a esta entrada | Subscribete a los comentarios vía RSS Feed