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Wu Ming y el copyleft
Resulta gratificante y, sobretodo, estimulante que en una sociedad donde todo se ha convertido en comercio, donde todo tiene su dueño y la democracia real solo se haga visible un día cada cuatro años, salgan voces disidentes que intenten invertir las normas de la compraventa, de los derechos de autor y que ésta no sea una una maniobra de marketing, sino una revolución real. una revolución sin rostro.
En 1999 un libro desató la polémica, se llamaba “Q” y lo firmaba un colectivo de 5 escritores italianos que se hacían llamar Luther Blisset. En el libro se afirmaba que cualquiera de nosotros, tú mismo, podía firmar un libro con el mismo nombre, que era un nombre libre de condiciones, así como el texto de dicho libro. El grupo llevaba mucho más tiempo trabajando en la idea del copyleft (magnífica subversión del famoso copyright) cuya teoría resulta tan novedosa y revolucionaria que, aún hoy en día, resulta chocante. Se permite difundir la obra por todo tipo de medios, siempre y cuando no sean los circuitos comerciales manidos, y cada usuario podrá modificar el texto a placer. Vamos, como si se tratara de una wikiliteratura.
Los cinco italianos ahora firman con el pseudónimo Wu Ming, que en chino significa anónimo y han escrito varios libros tanto de relatos como ensayos filosoficos o sociales. Su novela “54″ ha sido traducida a varios idiomas, así como su colección de ensayos “Esta revolución no tiene rostro”. Han trabajado en el guión de la película “Lavorare con lentezza” del cineasta Guido Chiesa y protagonizaron hace unos años, cuando el desastre del Prestige, una curiosa iniciativa en la que animaban a los cibernautas a escribir párrafos de un enorme relato colectivo. Cada uno de los integrantes del proyecto se distinguen como Wu Ming 1, 2, 3, 4 y 5 siempre y cuando escriben algo por separado, aunque qué mas da, si precisamente luchan contra la idea de autor impuesta por las editoriales. ¿Por qué separarse por números? Por cierto que se saben los nombres de cada uno de los escritores y a qué número pertenecen, y es que resulta muy difícil luchar contra la curiosidad.
No obstante la iniciativa es de lo más estimulante y la idea de una obra colectiva, donde no haya cabezas visibles parece un oasis en una sociedad llena de cabezas. Por una vez está bien luchar por permanecer anónimo. Que eso en la era de la televisión, las plataformas digitales y el mundo de los best-sellers no es barro.
Publicada por krapolis el 15/11/2006
Categoria: Biblioteca, Reflexiones
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